Lograr que una máquina tenga una inteligencia similar a la humana, es uno de los objetivos más ambiciosos que se ha planteado la ciencia. Por su dificultad, es comparable a explicar el origen de la vida, el origen del universo o conocer la estructura de la materia.

Fuente: cambiopolitico.com
Alan Turing fue históricamente la primera persona en teorizar la ciencia de los ordenadores y la posibilidad de construir una máquina simple (que posteriormente fue denominada ‘máquina de Turing’) capaz de realizar, en principio, cualquier cálculo concebible.
Esta máquina podría ejecutar programas con una lógica de operaciones sencillas traducidas en un código de sistema binario. Turing se aventuró a ir más allá de esto y casi al final de su vida se atrevió a formular una especie de prueba, según la cual se podría atribuir a la máquina la facultad del pensamiento siempre y cuando un observador no fuese capaz de distinguir su comportamiento del de un ser humano.
En el fondo lo que se estaba empezando a presuponer era que la vida mental de la persona humana podía ser reducida a una secuencia de relaciones lógicas matematizables y programables electrónicamente en un dispositivo mecánico.

Fue ya en 1956 cuando John McCarthy, Marvin Minsky y Claude Shannon acuñaron este término durante la conferencia de Darthmounth para referirse a “la ciencia e ingenio de hacer máquinas inteligentes, especialmente programas de cálculo inteligentes”.
Eso sí, estos tres científicos erraron por completo a la hora de prever cuando llegarían las primeras inteligencias artificiales, ya que confiaban en que en 10 años (para la década de los 70) estaríamos rodeados por IAs en nuestro mundo.
El carácter ecléctico de este grupo de científicos es notorio y, sin ir más lejos, Marvin Minsky, uno de los padres de la Inteligencia Artificial, el creador de la primera red neuronal digital de la historia, se graduó en Artes por la Universidad de Harvard, aunque también adquirió conocimientos en diversas disciplinas técnicas y se graduó en Matemáticas. Y, todo sea dicho, también era un buen pianista.

«¿Qué somos las personas sino máquinas muy evolucionadas?»
— Marvin Minsky
La consagración definitiva de la inteligencia artificial llegó en 1997, cuando IBM demostró que un sistema informático era capaz de vencer al ajedrez a un humano, y no un humano cualquiera, sino el campeón del mundo Gari Kaspárov. Se llamaba Deep Blue y sirvió de base para que la industria tecnológica y la sociedad en general cobrara conciencia de la relevancia y las posibilidades de las IA.

Fuente: pri.org
Por supuesto hubo intentos antes de las computadoras. Uno de los más famosos fue el desarrollado por el barón húngaro Wolfgang von Kempelen alrededor de 1770. Su máquina, apodada “El Turco”, en virtud de que las piezas eran movidas por una marioneta con turbantes, con el agregado de una pipa y bigotes caídos, era accionada por un complicado mecanismo residente en un gabinete.
Funcionó bastante bien y hasta llegó a provocar la furia de Napoleón Bonaparte, al ganarle en 19 movimientos. Por supuesto, no tardaron en caer las voces que querían desvelar el secreto de dicha máquina que, aparentemente, no era otro que un enano maestro de ajedrez que realizaba los movimientos desde un compartimento secreto.

Fuente: juguetessomosnosotros.com
Los objetivos prioritarios de la Inteligencia artificial son: entender la inteligencia natural humana y usar máquinas para adquirir conocimientos y resolver problemas considerados intelectualmente difíciles.
Uno de los problemas principales de la Inteligencia artificial es la representación del conocimiento. Esta representación debe ser lo suficientemente rica para que permita el uso práctico y lo suficientemente sencilla para poder procesarla en un ordenador.

Fuente: createch540.com
Bibliografía
Adaime, I. (s.f.). Kasparov vs. Deep Blue La conflictiva relación hombre máquina. Recuperado de https://dspace-libros.metabiblioteca.com.co/jspui/bitstream/001/357/5/978-950-29-1271-4.pdf
Ramos, L. (2014). psicología cognitiva e inteligencia artificial: mitos y verdades. Recuperado de http://www.unife.edu.pe/publicaciones/revistas/psicologia/2014/AVANCES.L.Ramos.pdf